domingo, mayo 25, 2008

CUIDEMOS LA VIDA, CUIDEMOS NUESTRO PLANETA...




VI Región del Libertador Bernardo O'Higgins

La región del Libertador Bernardo O'Higgins se localiza en la macrozona central del país, aproximadamente entre los 34° y los 35° de latitud sur. Abarca una superficie de 16.365 km2, representando el 2,2% del territorio nacional continental. Sus límites son por el norte la Región Metropolitana de Santiago a los 33°50’ latitud sur, y por el sur la Región del Maule a los 34° 45’ latitud sur, al oeste con el Océano Pacífico y al este con la Cordillera de Los Andes. Posee el relieve característico de nuestra región, su clima es de carácter templado de tipo mediterráneo el que permite la existencia de una vegetación que necesita de tal clima para sobrevivir. Su sistema hidrográfico esta constituido por ríos y embalses de gran importancia.
Su capital regional es Rancagua. La distribución de la población se incrementa en la depresión intermedia, lo que genera la presencia de numerosos poblados y ciudades pequeñas. La actividad económica se distribuye en diferentes rubros, destacando la actividad agrícola, la industria de los alimentos y la minería como las más representativas. Para recalcar estas características se puede constatar la presencia de un importante yacimiento de cobre, la mina El Teniente. Además son numerosas las empresas transnacionales de productos hortofrutícolas que poseen plantas de empaque, para la exportación.


VII Región del Maule

La región se extiende entre los 34º41' y 36º33' de latitud sur. Limita al norte con la región del Libertador General Bernardo O’Higgins, al sur con la región del Bío-Bío, al oeste con el Océano Pacífico y al este con el límite internacional de la república de Argentina. La superficie regional es de 30.469,1 km2, que representa el 4.0% de la superficie nacional, excluyendo el Territorio Chileno Antártico.
Esta región presenta los cinco relieves tradicionales del país con un clima mediterráneo cálido y subhumedo el que permite la existencia de vegetación nativa y el desarrollo de plantaciones artificiales. Su hidrografía está compuesta por dos sistemas de importancia. Esta región es una de las más características respecto de las costumbres y tradiciones propias del campo de nuestro país. En sus territorios rurales aún es posible encontrar las manifestaciones populares que forman parte del legado cultural nacional, lo que asociado con una agricultura de tipo tradicional aun en muchos sectores, conforman la imagen del Maule.
Su capital regional es la ciudad de Talca, principal núcleo urbano. La población se distribuye principalmente en la depresión intermedia, lo que permite la existencia de numerosos poblados pequeños en las zonas rurales.




VIII Región del Bío-Bío

La región del Biobío se localiza en el límite sur de la zona central específicamente entre los 36º00' y 38º30' de latitud sur. Limita al norte con la Región del Maule, al sur con la Región de la Araucanía, al oeste con el Océano Pacífico y al este con la República Argentina. Consta con una superficie de 37.046,9 km2 representando el 4,2% del territorio nacional, excluida la Antártica Chilena. Esta región presenta unidades longitudinales tradicionales del relieve.
Respecto a las condiciones climáticas, esta zona se define como de transición entre un clima templado mediterráneo cálido y un clima templado húmedo o lluvioso. Estas condiciones permiten el desarrollo de una vegetación muy particular y diferente a la de las otras regiones. La red hidrográfica de la región se organiza a través de dos grandes hoyas, Itata y Bío-Bío.
El Bío-Bío es una de las regiones más importantes en el país. Luego de Santiago, la conurbación Concepción-Talcahuano es el segundo conglomerado urbano del país, superando incluso a Valparaíso-Viña del Mar. Además de ello, la región es una de las principales concentradoras de importantes de actividades económicas. En su interior acoge rubros tan diversos como la siderurgia (Huachipato), la agricultura tradicional, la industria de la celulosa, la actividad forestal, la generación de electricidad, etc.
Además de ello, la Octava Región se caracteriza por ser la cuna de grandes personajes, de gran trascendencia en la historia de Chile, como Bernardo O'Higgins y Arturo Prat; o grandes figuras de la esfera cultural como Claudio Arrau y Marta Brunet, entre otros.

IX Región de la Araucanía

La región se extiende entre los 37º35' y los 39º37' de latitud sur, desde él limite con Argentina hasta el Océano Pacífico. Las características físicas de la región están dadas por la continuidad de las principales unidades de relieve del país, es decir; Cordillera de los Andes, depresión intermedia, Cordillera de la Costa y planicies litorales. Esta región posee las mismas características del relieve de la Región del Biobío; el clima presenta características transicionales, ya que se degrada el clima templado mediterráneo húmedo, hacia un clima marcadamente lluvioso denominado clima templado oceánico.
La vegetación que presenta esta región está condicionada por las precipitaciones; es de tipo boscosa densa y abundante. La Región de la Araucanía se caracteriza por la presencia de dos hoyas hidrográficas, las del río Imperial y la del río Toltén.
La capital regional es Temuco, una de las ciudades de mayor desarrollo durante la década de los noventa.
Las principales actividades económicas se vinculan a la agricultura de cultivos tradicionales. Sin embargo, también han comenzado a aumentar su participación e importancia la actividad forestal y el turismo, este último con particular importancia en balnearios como Pucón y Villarrica, entre otros.



X Región de los Lagos

La región se desarrolla entre los 40º15' y los 44º14' de latitud sur, y desde el límite con la República Argentina hasta el Océano Pacífico. Las características del relieve de la Décima Región presentan una gran cantidad de procesos y formas orográficas. Los diferentes agentes que actuaron en el pasado, especialmente los hielos y la actividad volcánica, originaron la mayoría de las formas que encontramos en la actualidad. Es por esta razón que hoy la región se encuentra dividida en dos sectores diferentes: Puerto Montt al norte con formas fuertemente influidas por los aspectos lacustres y la otra mitad al sur de la región, con islas y canales.
El clima que presenta esta región es templado oceánico o lluvioso, con la ausencia de período seco. Desde el punto de vista hidrográfico, esta región se distingue por la presencia de una gran cantidad de ríos cuyas características generales son las suaves pendientes que deben enfrentar en su escurrimiento. La vegetación está dada principalmente por el bosque lluvioso.
Objeto de fuerte y constante crecimiento durante la última década del siglo XX, la población regional durante el año 2002 llegó a 716.739 habitantes. La capital regional es es Puerto Montt, ciudad de gran pujanza e importancia como puerta de ingreso al Chile austral y patagónico. Debido a la gran diversidad de paisajes que presenta Los Lagos, es posible distinguir diversos y muy ricos tipos de elementos culturales: en el norte de la región, una gran tradición colonial y de inmigrantes, en la Isla grande de Chiloé se pueden encontrar las manifestaciones folclóricas y sociológicas más patentes del sur de Chile, mientras que los canales e islas generan una impronta de serenidad y naturaleza en sus habitantes.
Importantes actividades económicas se desarrollan en Los Lagos, en actividades principalmente vinculadas al sector primario de la economía: la ganadería, la acuicultura, la industria forestal. En todas ellas, la región de Los lagos posee un rol de importancia, destacándose principalmente la salmonicultura, la producción astillas, el ganado bovino y la extracción de mariscos.



XIV Región de los Ríos


La región se desarrolla entre los 39º15' y los 40º33' de latitud sur, y desde el límite con la República Argentina hasta el Océano Pacífico. Las características del relieve de la región de los Ríos presentan una gran cantidad de procesos y formas orográficas. Los diferentes agentes que actuaron en el pasado, especialmente los hielos y la actividad volcánica, originaron la mayoría de las formas que encontramos en la actualidad. Es por esta razón que hoy la región se encuentra dividida en dos sectores diferentes.
El clima que presenta esta región es templado oceánico o lluvioso, con la ausencia de período seco. Desde el punto de vista hidrográfico, esta región se distingue por la presencia de una gran cantidad de ríos cuyas características generales son las suaves pendientes. La vegetación está dada principalmente por el bosque lluvioso y la selva valdiviana.
Respecto de las características de la población, se puede señalar que en el año 2002, la región tenía 356.396 habitantes, los que principalmente se concentraban en áreas urbanas. La capital regional es Valdivia, ciudad de fuerte relación con inmigrantes y colonización, principalmente alemana, que durante fines del siglo XIX comenzaron a asentarse en la zona, generando una ciudad con rasgos tradicionales respecto de su arquitectura, gastronomía y estilos de vida.
Las actividades económicas se involucran principalmente con la industria forestal, el comercio y la prestación de servicios, éstos últimos presentes en aspectos como su universidad y los centros de investigación. Adicionalmente, el turismo y la actividad gastronómica también son importantes rubros asociados con el sector terciario de la economía.


XI Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo

La región se ubica entre los 43º38' por el norte y 49º16' por el sur, y desde los 71°06' oeste hasta las aguas territoriales del Océano Pacifico. Esta región tiene una superficie de 109.024,90 km2, representando un 14,2% de Chile continental e insular.
La configuración de su relieve es muy singular, ya que se caracteriza por la ausencia del valle longitudinal y es reemplazado por gran cantidad de canales marítimos y fiordos. Tiene un clima frío oceánico el cual favorece la formación de vegetación boscosa de especies singulares. Los principales ríos que conforman su hidrografía son los ríos Palena, Backer, Aysén, Bravo y Pascua.





La Región de Magallanes se encuentra ubicada en el extremo sur del territorio nacional, siendo la más extensa del país. Abarca los territorios sudamericano y antártico. Su sector sudamericano se localiza en la parte sudoccidental del continente desde los 48°36' a los 56°30' de latitud sur y entre los meridianos 66°25' y 75°40' de longitud oeste. Posee una superficie de 1.382.033,5 km2, correspondiendo 132.033,5 km2 a su parte continental y por el Territorio Chileno Antártico, 1.250.000 km2 representando en total al 68,8% de la superficie nacional. A su vez el área sudamericana representa el 6,57% de la superficie nacional, ocupando el primer lugar en superficie seguida por las regiones de Antofagasta y Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo.



LA BELLEZA DE NUESTRA FLORA...

CONOCE LOS SECRETOS DE NUESTRA TIERRA, DE UN PAIS LLAMADO CHILE

ENLACE: http://www.gobiernodechile.cl/canal_regional/chile_rural.asp

Como consecuencia del interés por redescubrir y disfrutar de actividades de recreación y descanso, se han desarrollado nuevas formas de turismo que destacan a aquellas zonas de donde provienen los productos tradicionales de Chile, el esfuerzo de los campesinos, el trabajo del artesano y la identidad cultural de su gente. La Guía chilena del Turismo Rural, creada por el Instituto de Desarrollo Agropecuario invita a recorrer nuestro país a través de 11 zonas cada una caracterizada por su propia naturaleza, por sus pueblos originarios, expresiones artesanales, platos típicos, construcciones y colores.


Y el cielo se cubre de estrellas...

Desierto, mar y cordillera son los principales atractivos del norte de Chile. Las blancas arenas de sus playas y las tibias aguas del Océano Pacífico, dan la bienvenida. La Cordillera de los Andes, que se levanta majestuosa e imperiosa, cubierta de escasa nieve en su cumbre; y el árido Desierto de Atacama, uno de los más cálidos del mundo, son la mejor carta de presentación de entrada a nuestro país.

Es en este lugar, en donde el cielo azul del día y las estrelladas noches, se muestran generosas entregando lo mejor de su geografía. Esta faja de tierra que se extiende desde la primera hasta la cuarta región del territorio nacional, mezcla en una perfecta armonía: naturaleza, vida y ecosistema.

Diversos son los atractivos de este lejano lugar, sin embargo, el cálido y privilegiado clima que tiene este paradisíaco sitio, no conoce los fríos y lluviosos inviernos del sur. Las temperaturas promedian los 20 ° C durante el día, incluso, llegando a sensaciones térmicas de 26 ° C.

Otra de las cualidades de esta zona, es la gran riqueza en recursos naturales. La tierra entrega su mayor tesoro a través de la extracción de minerales nobles como el cobre, oro y plata. Chuquicamata, ubicada en la Región de Antofagasta, es la mina a tajo abierto más grande del mundo, sin embargo, el mar, es otro medio para la subsistencia. El creciente mercado de empresas dedicadas al cultivo de mariscos, especialmente entre la las regiones de Atacama y Coquimbo, ha impulsado la exportación de ostiones, pulpos y machas a recónditos lugares del mundo.

En este festín de maravillas, la agricultura tampoco se ha quedado atrás. Conocidos son los mantos verdes de parras de uva en los cerros de la zona del Norte Chico y, cómo olvidar las sabrosas aceitunas del Valle de Azapa en la primera región, recordadas por decenas de personas por su gran tamaño y delicioso sabor.

La existencia de lugares exóticos, mágicos y con historias contadas sólo por los habitantes del lugar, transportan a una experiencia extra sensorial. Uno de los sitios más espectaculares en belleza animal y vegetal, es el Lago Chungará, perteneciente al Parque Lauca. Está ubicado a 192 kilómetros de Arica y representa el altiplano en su mayor potencia, ya que sus aguas color turquesa, el volcán reflejado en el lago y la existencia de vicuñas, pumas, zorros y guanacos, que caminan despreocupados por las quebradas cubiertas de riachuelos y plantas autóctonas, son fiel reflejo de la naturaleza.

Cada una de las ciudades y pueblos de la región, son herederas del pasado. Son muchos los pueblos como San Pedro de Atacama y Parinacota que están rodeados de sólo desierto y cerros rocosos, donde el atardecer baña sus piedras, tiñéndolos de un naranjo intenso y asombroso. Es en este escenario, donde se contrasta la modernidad de las ciudades capitales, Arica, Iquique y Antofagasta; Copiapó y La Serena, con lo rural, ya que la vida en estos misteriosos lugares no conoce de tiempo y espacio, el reloj queda guardado en el velador de algún hotel y la aventura de despojarse de lo terrenal, es la dosis perfecta para una experiencia natural.

Cuando las lluvias han dejado caer sus gotas en las áridas tierras del norte, el Desierto de Atacama, es el protagonista de la historia. En un espectáculo no antes visto, cubre sus cerros y cordones montañosos con mantos de flores color verde, rojos, amarillos y naranjos, convirtiéndose en una alfombra mágica de color y belleza: el desierto florido. Este inusual fenómeno comienza al sur de la Cuesta Pajonales finalizando en Chañaral, puerto que cuenta con el Parque Nacional Pan de Azúcar, el cual alberga a cientos de animales en peligro de extinción.
Kilómetros más al Sur, el verde de la geografía se torna cada vez más intensa. La entrada a la ciudad de La Serena, es una invitación al valle del país. Sus exquisitas papayas, lo dulce de sus chirimoyas y el colorido de sus céntricas calles coloniales, se mezclan con la tradición de sus costumbres. Adentrándose en la cordillera, el Valle del Elqui, es el actor principal. Conocidas son las fiestas costumbristas en épocas de verano, donde el pequeño pueblo de Cochiguaz se sale de los mapas ruteros, volviéndose real.


El sol y el mar, la cultura y la gastronomía, son algunos de los atractivos que ofrece esta zona, maravillas que hacen que ésta sea una gran invitación a conocer la zona norte con la mirada de su gente y de la mano de sus habitantes.
Fuente: Turismo Rural de INDAP


El último lugar del mundo.

Enero
La Candelaria Chica
Caldera


Enero
Fiesta del Roto Chileno
Pinte


Enero/febrero
Raid Atacama
Varias localidades


2ª semana de febrero
Fiesta Huasa
El Tránsito


Febrero
Fiesta de La Vendimia
San Félix


3ª semana de febrero
Festividad La Higuera Canta
La Higuera


Fines de febrero
Fiesta del Toro Pullay
Tierra Amarilla


19 de marzo
Fiesta de San José Obrero
Los Choros


29 de junio
Fiesta de San Pedro
Huasco


1er domingo de julio
San Pedro
Caleta Hornos


Julio
Celebración de la Virgen del Carmen
Alto del Carmen


Agosto
Fiesta religiosa de El Tránsito
El Tránsito


10 de septiembre
Virgen de La Merced
La Higuera


Octubre
Encuentro artístico Alto del Carmen
Alto del Carmen


Octubre/noviembre
Raid de primavera
Varias localidades


Noviembre/diciembre
Raid cordillerano
Varias localidades


8 de diciembre
Encuentro de la Cultura
La Higuera


Sin fecha fija
Campeonato de Pesca Deportiva
Los Choros



Tierra de contrastes: modernidad y encanto natural.

Modernidad, patrimonio y encanto natural es una de las características más relevantes de la zona centro del país. Los fértiles valles, la existencia de monumentos de Patrimonio Nacional y Mundial, y las innumerables fiestas costumbristas, hacen de este sitio no sólo un orgullo para quienes habitan sus tierras, sino que también encanta por la diversidad de su belleza.
La presencia de grandes mercados, la riqueza de las tierras y el privilegiado clima de la zona que conforman la quinta, sexta, séptima y Región Metropolitana, hacen que en ella se encuentren los sectores del agro más productivos, modernos y pujantes del país.


Observar, disfrutar y se deleitarse con las costumbres y lugares históricos que entregan cada uno de los lugares, es uno de los atractivos de la zona. Imposible olvidar los tan recurridos ascensores de Valparaíso, ciudad recientemente nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Éstos, que durante décadas han transportado a miles de personas, con sus cadenas gastadas y corroídas por el tiempo y el aire marino, y sus carros en tonos naranjos, rojos y cafés, se asoman como gigantes entre los cerros de la Región de Valparaíso, entregando un pintoresco paisaje difícil de olvidar.
El encanto de esta geografía poco vista en otras partes del mundo, no sólo ha conquistado el corazón de cientos de marinos mercantes, sino que además, sedujo a nuestro gran poeta Pablo Neruda, quién levantó en estos poblados cerros “La Sebastiana”: privilegiada construcción que alberga anecdóticas historias en la memoria de quienes la conocen y la impresionante panorámica que tiene hacia el puerto, desde donde se puede apreciar la llegada y retirada de las embarcaciones de la zona.


Tradición, costumbre y el criollismo se hacen parte de la memoria colectiva. Cómo no hablar de la Fiesta de la Vendimia, Cuasimodo o de la enorme cantidad de visitantes que tiene la Virgen del Carmen; las masivas peregrinaciones al Santuario de Lo Vásquez, pero, sin lugar a dudas, el Campeonato Nacional de Rodeo de la Región de O'Higgins, atrapa las miradas de todos los fanáticos de este deporte y de los curiosos visitantes. Durante los meses de marzo y abril, Rancagua se viste con los colores de la bandera, dando paso a un espectáculo familiar e impregnado de nacionalismo. Potros salvajes, caballos con medallas de campeonatos ganados y un toro esperando ser vencido, es el escenario perfecto para disfrutar de un momento cargado de chilenismo.

No es un misterio que los platos típicos de la zona deleitan los paladares más exquisitos. Conocidas son las empanadas gigantes de Pomaire, las que tienen como ingrediente principal un trozo de pollo en su interior. O las sabrosas humitas de Doñihue, preparación gastronómica autóctona, la cual es elaborada de choclo molido y envuelto en su propia hoja.
Coloridas mantas y chamantos tejidos a tela, rústicas chupallas y sombreros creados a base de teatrina -fibra vegetal la cual pasa por el proceso de cortado, selección y teñido- son trenzados por las hábiles manos de los artesanos de la zona, creando artículos propios del valle central.

Si se trata de relajarse e internarse en la naturaleza pura, las alternativas son diversas para encontrar entretención y tranquilidad. Las termas de Jahuel, Baños Morales y la Reserva Nacional Río Clarillo, son algunas de las alternativas al momento de elegir un lugar de estas características. El embalse Bullileo, ubicado a 52 Km. de Parral, ofrece un paisaje cubierto de abundante vegetación y cristalinas aguas, donde la pesca de salmonídeas y los baños termales del Cerro Nevado de Longaví, son algunas de las principales atracciones turísticas.

Las innumerables riquezas y encantos de esta zona, son la excusa perfecta para adentrarse en una aventura no antes conocida. El verde y blanco de su cordillera, las trasparencias de sus aguas, y la calidez de sus habitantes, hacen que este lugar sea un espacio que no se pueda olvidar.
Fuente: Turismo Rural de INDAP


Tierra de contrastes: modernidad y encanto natural.


1-3 de febrero
Virgen de La Candelaria
Caspana


2ª semana de febrero
Carnaval
San Pedro de Atacama


Enero/marzo
Enfloramiento del ganado
Caspana


19 de marzo
Fiesta de San José
Cupo


Marzo/ abril
Vía Crucis Semana Santa
Chiu Chiu


13 de junio
Fiesta de San Antonio
Camar, Paine, Socaire


28-29 de junio
Festividad de San Pedro y San Pablo
San Pedro


15-18 de julio
Fiesta de Conchi
Conchi


25 de julio
Fiesta de San Santiago
Toconce-Río Grande


16 de agosto
Fiesta de San Roque
Peine


24 de agosto
Fiesta de San Bartolomé
Socaire


3ª semana de agosto/2ª semana octubre
Limpieza de canales
San Pedro de Atacama- Chiu Chiu- Caspana


7-8 septiembre
Fiesta de la Virgen de Guadalupe
Ayquina


4 de octubre
Fiesta de San Francisco de Asís
Chiu Chiu


18 de octubre
Fiesta de San Lucas
Toconao


20 de noviembre
Fiesta de San Andrés
Cupo


8 de diciembre
Fiesta de la Purísima
Chiu Chiu


11 de diciembre
Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe
Machuca


12-24 de diciembre
Fiesta de Nuestra Señora de Andacollo
Cosca

El último lugar del mundo.

Copihues mojados por las fuertes y copiosas lluvias de invierno, la araucaria se asoma elegante y altiva entre medio de los exuberantes bosques de la pre cordillera. El río Bío Bío desciende con fuerza, golpeando con sus cristalinas aguas las riberas de su cauce, las que sirven de riego al cultivo de frutas y verduras características de la zona. Los glaciares y ventisqueros más antiguos del mundo, permanecen inmóviles y orgullosos frente a la mirada atónita de quienes se maravillan con su belleza.

Los lagos y lagunas compiten en tamaño con el mar, sin embargo, la tranquilidad de sus aguas, los convierten en el medio ideal al momento de realizar deportes acuáticos. Los volcanes permanecen silenciosos y dormidos, sólo sus cumbres cubiertas de nieve y la vegetación dan señales de vida. A su alrededor, decenas de pueblos y ciudades emergen desde la Región del Bío Bío hasta la Región de Aysén, como sacadas de algún cuento de fantasía. Y es que resulta imposible imaginar un cielo más azul, una vegetación más verde y una tierra más fértil.
Las leyendas y mitos viven cotidianamente con los habitantes de la zona. Es aquí donde el Caleuche -temido buque fantasma que navega en las costas de la isla de Chiloé-, castiga al pescador atrevido que intenta mirarlo de frente, enfrentándolo con su propia muerte y donde La Pincoya, diosa del mar, hipnotiza con su canto a los pescadores artesanales del lugar y les muestra el camino de la abundancia marina.


Al momento de sentarse en la mesa, un festín de sabores y olores irresistibles invaden el paladar de los atrevidos comensales. Las sabrosas longanizas de Chillán, el curanto de Chiloé -cocimiento de papas, mariscos, carnes de cerdo, vacuno y pescado-, el famoso asado de cordero al palo de la novena Región, reconocido por su tradicional manera de cocción; y las dulces mermeladas y jugos de calafate y ruibarbo de la zona de Magallanes, son sólo parte de la gran atracción gastronómica de la zona.

La elaboración de bebidas a base de maíz, cebada y manzana acompañan las comidas de los lugareños de la Región de la Araucanía, siendo el protagonista imperdible a la hora de saborear un buen trago, el Licor de Oro, el que es preparado con leche cortada y aguardiente, ingredientes que por su dulzura atrapan hasta el más resistente de los hombres, embriagándolo de los pies a la cabeza.

Es así como las fiestas costumbristas permiten que los lugareños hagan gala de sus dotes artísticas, bailando el jote y el pequén, en el que imitan la danza de las aves, o se luzcan como verdaderos profesionales a la hora de bailar la cueca chilota, valses, corridos, costillar, pericona, trastrasera y refalosa.
Cerámicas elaboradas con greda, ornamentos mapuches en plata y cobre, muebles en mimbre y vestimenta sacada de la lana cruda de las ovejas y procesada en telares, son parte de la artesanía que los sureños. Instrumentos musicales como una guitarra y un violín, hasta tejuelas de alerce para las techumbres de las casas, recrean fehacientemente una realidad mágica.


El bosque de la zona sur del país, es uno de los grandes pulmones del mundo. Aún perduran diversas especies de árboles, que con sus milenarios troncos y sus elevadas ramas cubiertas de vida, son una muestra de que la naturaleza es parte de todos nosotros. El pino insigne, álamo, raulí y el canelo, son algunos de los ejemplares que existen en estas lejanas zonas.
Pero, sin lugar a dudas, la araucaria es nuestro orgullo forestal más importante, ya que además de alcanzar alturas de cincuenta metros, la madera posee virtudes que la hacen ideal para su utilización en labores de construcción.


Visitar y conocer la zona sur de Chile es internarse en un mundo donde la realidad se mezcla con lo mágico, trasportándolo a un cuento de fantasía y verdad. Recorrer los bosques cubiertos de vegetación autóctona, bajar los rápidos del río Tabancura, subir la cordillera nevada y disfrutar de termas creadas por la misma naturaleza, son algunas de las actividades de las que se puede disfrutar, cuando se ha decidido llegar hasta el fin del mundo.
Fuente: Turismo Rural de INDAP


El último lugar del mundo.


Enero
La Candelaria Chica
Caldera


Enero
Fiesta del Roto Chileno
Pinte


Enero/febrero
Raid Atacama
Varias localidades


2ª semana de febrero
Fiesta Huasa
El Tránsito


Febrero
Fiesta de La Vendimia
San Félix


3ª semana de febrero
Festividad La Higuera Canta
La Higuera


Fines de febrero
Fiesta del Toro Pullay
Tierra Amarilla


19 de marzo
Fiesta de San José Obrero
Los Choros


29 de junio
Fiesta de San Pedro
Huasco

1er domingo de julio
San Pedro
Caleta Hornos

Julio
Celebración de la Virgen del Carmen
Alto del Carmen

Agosto
Fiesta religiosa de El Tránsito
El Tránsito

10 de septiembre
Virgen de La Merced
La Higuera

Octubre
Encuentro artístico Alto del Carmen
Alto del Carmen

Octubre/noviembre
Raid de primavera
Varias localidades

Noviembre/diciembre
Raid cordillerano
Varias localidades

8 de diciembre
Encuentro de la Cultura
La Higuera

Sin fecha fija
Campeonato de Pesca Deportiva
Los Choros

ENLACE:
http://www.gobiernodechile.cl/canal_regional/chile_rural_festival.asp

CHILE Y SUS LEYENDAS...


Mitos y Leyendas
Zona Norte

La niña de mis ojos


Una princesa incaica que comenzó a enceguecer fue traída a una laguna enclavada entre los cordones cordilleranos que bajan por los Andes hasta la Pampa del Tamarugal, a tres mil metros, donde se sumergió en sus aguas por varias veces. Al poco, notó que recuperaba la vista y los descendientes del Inca llamaron al lugar Mamiña, que quiere decir, La niña de mis ojos.
Y Mamiña, durante años, vio llegar caravanas incaicas con el propósito exclusivo de encontrar alivio y remedio en sus aguas.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


Por qué el Tacora se apagó


Las aguas del mar de Arica eran las predilectas de uno de los incas más famosos del Perú. Todos los años bajaba a la playa rodeado de un séquito cortesano, celebrándose con tal motivo fiestas interminables. Las mujeres más hermosas y divinas se deleitaban en las tranquilas y tibias aguas del puerto, y eran tan bellas, que las sirenas les tenían envidia y celos. Seres marinos acudían también a admirar corte tan vistosa y feliz.
En una de aquellas noches de orgía y de locura, sirenas y caballos marinos formaron tal alboroto con las olas, que éstas crecieron y se extendieron en tal forma que arrasaron con inca, doncellas y cautivas. Desde entonces el Tacora apagó sus fuegos. Miles de aves aparecieron en los aires a contemplar desde arriba una corte tan brillante sepultada en el fondo del mar.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


La leyenda de los Payachatas


Hace mucho tiempo, convivían en los valles del norte dos pueblos enemigos, cuya existencia transcurría entre crudas luchas motivadas por el dominio de las tierras. Un día, dos jóvenes, el príncipe y la princesa de estas comunidades, se conocieron y se enamoraron profundamente. Su amor fue rechazado duramente por ambos pueblos y los ancianos de cada tribu aconsejaron a los jóvenes que lo mejor era que se separaran. Pero, ante la negativa de éstos, decidieron sacrificarlos para impedir que estuvieran juntos.


La naturaleza se entristeció tanto que no pudo aguantar el llanto. Mientras la naturaleza volcaba su fuerza para que los poblados cambiaran de actitud, ellos realizaban toda clase de artilugios para romper con el amor de los jóvenes. Tan inútiles resultaron los esfuerzos, que los sacerdotes decidieron sacrificarlos para que nunca llegaran a estar juntos. En una noche oscura y sin luna los príncipes fueron asesinados.


La fuerza de la naturaleza se hizo presente, llovió y llovió por días y noches. Las lluvias, cada vez más intensas, fueron acompañadas de truenos y relámpagos que asolaron la región.
Las dos tribus desaparecieron, producto de las inundaciones y en lugar de ellas aparecieron dos hermosos lagos por donde se ha visto pasar en pequeñas canoas a los dos príncipes finalmente juntos.
Los lagos creados por las intensas lluvias son el Chungará y el Cota-Cotani.
La naturaleza no contenta con este homenaje, puso en el lugar de las tumbas de los jóvenes dos volcanes: El Parinacota y el Pomerame.


Los socavones de Pica


Cuando los españoles vinieron a establecerse en estos lugares, no tuvieron acogida por los indios piqueños, por lo que se trasladaron a Matilla, donde fundaron una población.
Uno de estos pobladores se enamoró de la hija del cacique de Pica, solicitándola a su padre para contraer matrimonio, a lo que se negó el cacique. Dámaso Morales, que así se llamaba el español, insistió en su petición, obteniendo esta vez mejor resultado, pero con una condición tan difícil como imposible.
Díjole el cacique a Morales que no tendría inconveniente en cederle la mano de su hija, siempre que le hiciera florecer el valle entre Pica y Matilla, lo cual fue para éste más terrible que la simple negativa anterior.


Y Dámaso Morales se puso a construir el primer socavón que se hizo en estos lugares, obtuvo agua, hizo florecer el valle y se casó con la hija del cacique.
Los indios a ciertos hilos de agua los juntaban en unas represas que llamaban cochas. El español siguió esta veta horadando la piedra y la hizo seguir un cauce hasta las cochas que se vieron aumentadas en su caudal, el valle reverdeció y fue una flor en la arena, lo que quiere decir Pica.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


Tesoro del Inca


Los pobladores del Desierto de Atacama ubican el Tesoro del Inca en una laguna, que estaría en la cumbre del Cerro Quimal, al noroeste del Salar de Atacama.
La muerte del Inca Atahualpa acaeció en 1533. Y se sabe que la caravana que viajaba llevando los tributos en dirección al Cuzco, fue informada que el Inca había fallecido. Los caravanistas portaban catorce y media arrobas de oro, que era el tributo. Los indios, sin saber qué hacer con el tesoro, habrían depositado la valiosa carga en el fondo de la laguna del cerro Quimal.
Se cuenta que algunos habitantes de las cercanías han realizado búsquedas y han logrado extraer objetos que dan mala suerte a sus poseedores.
(Oreste Plath. Folclor chileno).


El Alicanto


En la zona norte de nuestro país existe un ser mitológico cuyas apariciones son esperadas con ansias por los buscadores de fortunas. Esta criatura es el Alicanto, un pájaro fabuloso que vive entre los cerros de minerales y que se alimenta con oro y plata. Su tamaño es enorme; posee grandes alas de color metálico, un pico encorvado y patas alargadas con grandes garras. Tiene la característica de que sus alas brillan durante la noche. Si su alimento ha sido el oro, lanza reflejos dorados, y si ha sido plata, los destellos son argentados.
Si tiene el buche lleno, no puede volar debido al peso de los metales con que se alimenta, aunque igual se puede esconder si es perseguido, en cualquier recodo o grieta oculta, sin dejar ninguna huella, para decepción de sus perseguidores.


Quienes deciden seguir al Alicanto, con la esperanza de obtener fortuna, ya que es capaz de conducirlos a los sitios exactos donde existen ricos yacimientos o a puntos donde hay algún tesoro enterrado, no deben ser advertidos por este. Si así ocurre, desorientará al minero caminando a veces lento, a veces rápido, o desaparecerá y reaparecerá, hasta que finalmente le arrojará una luz fuertísima que lo traspasará, encegueciéndolo en medio de un camino o al borde de un precipicio. Solo una plegaria a la Virgen de Punta Negra le puede indicar al infortunado la ruta de regreso a su hogar. Si el Alicanto siente que el minero que lo persigue tiene ambiciones exageradas, lo llevará también al borde de un despeñadero, donde muere.
El Alicanto habita en pequeñas cuevas y pone dos huevos, de oro o de plata. Y solo aparece en la noche.


La Añañuca


La Añañuca es una flor típica de la zona norte de nuestro país, que crece específicamente entre Copiapó y el Valle de Quilimarí, en la Región de Coquimbo. Pocos saben que su nombre proviene de una triste historia de amor...
Cuenta la leyenda, que en tiempos previos a la Independencia, la Añañuca era una flor joven de carne y hueso que vivía en un pueblo nortino. Un día, un minero que andaba en busca de la veta que le traería fortuna, se detuvo en el pueblo y conoció a la joven. Ambos se enamoraron y el apuesto minero decidió relegar sus planes y quedarse a vivir junto a ella. Eran muy felices, hasta que una noche el minero tuvo un sueño que le reveló el lugar dónde se encontraba la mina que por tanto tiempo buscó... Al día siguiente en la mañana tomó la decisión: partiría en busca del filón.


La joven desolada, esperó y esperó, pero el minero nunca llegó. Se dice de él que se lo tragó el espejismo de la Pampa. La hermosa joven producto de la gran pena murió y fue enterrada en un día lluvioso en pleno valle. Al día siguiente salió el sol y el valle se cubrió de flores rojas que recibieron el nombre de infeliz mujer.


Juan Soldado


El estudioso Julio Vicuña Cifuentes transmite la leyenda que el pueblo narra sobre la desaparición de la primitiva ciudad de La Serena que es, según él, “la tradición más antigua” que se conoce en Chile. He aquí la versión:
La primitiva ciudad de La Serena era mucho más hermosa que la actual. Vivía en ella un joven bien parecido, pero pobre, a quien llamaban Juan Soldado, nombre que, en recuerdo suyo, se puso después al cerro cerca del cual aquella ciudad estaba edificada.


Juan Soldado se enamoró de la hija única de un cacique riquísimo, que habitaba a tres leguas de la ciudad. Como el cacique era ambicioso, se opuso a que se casara con un pobre. Los enamorados resolvieron huir, para casarse en la iglesia de La Serena, pues la joven era cristiana. Así lo hicieron, y en el momento en que el sacerdote bendecía el matrimonio, gente del pueblo llegó a la iglesia con grande alboroto, diciendo que el cacique, a la cabeza de sus mocetones, se aproximaba a la ciudad, jurando destruirla, después de matar a los enamorados.


Nadie sabe lo que pasó, pero es lo cierto que en el momento en que el cacique, con sus guerreros, pisó los suburbios, la ciudad se desvaneció. Recorrieron el campo donde estaba situada, pero no la encontraron aunque la andaban pisando. En ciertas noches, singularmente los sábados, los que pasan cerca del sitio en que estuvo edificada oyen música y canciones, y el Viernes Santo la ciudad se hace visible a los que contemplan desde lejos, pero se borra poco a poco ante los ojos de los que pretenden llegar a ella.


Otra versión es la que dice que existió en la Colonia un soldado español llamado Juan. Cierto día mató en la calle a dos vizcaínos ricos que se habían burlado de él al verlo pobremente vestido. Sólo quedó en el suelo su espada acusadora. El hombre desapareció. Meses más tarde, en lo alto de un cerro lejano se encendía todas las noches una luz. Al año se extinguió. Cuando los curiosos visitaron este punto hallaron allí al soldado Juan, muerto y amortajado en un hábito monacal. En esa soledad el asesino había expiado su doble crimen. Se denominó ese punto el cerro de Juan Soldado. Y de allí el nombre actual.
(Oreste Plath. Folclor chileno).


Tesoro de la Bahía de la Herradura


En la Bahía de la Herradura, que hoy se conoce con el nombre de Guayacán y que está junto a Coquimbo, los piratas enterraron un tesoro, el Tesoro de la Bahía de la Herradura.
En el año 1578 el corsario inglés Francis Drake descubrió la Bahía de La Herradura, así llamada por su forma. Desde ese mismo instante, pasó a ser el refugio de piratas y filibusteros, como Bartolomé Scharp, Eduardo Davis, Jorge Anson y otros de menos nombradía.
Drake convirtió esta bahía en refugio y en sus costas enterró el producto de sus correrías, robado en cientos de combates. Este tesoro consistiría en miles de barras de oro y plata; cientos de miles de monedas de oro, mil doscientos zurrones de oro en polvo, veinte ollas de oro y diez tinajas de joyas.
(Oreste Plath. Folclor chileno).


La Cueva de Salamanca


Es la cueva donde se aprende el arte de la brujería. En Chile sólo existe una sola Cueva de Salamanca, pero ésta tiene varias entradas y están cuidadas por culebrones.
En ella está el alma de los brujos fallecidos, cuyo espíritu les insufla poderes a los que se inician; se rinde homenaje a Satanás; se efectúan las misas negras; se realizan las confesiones de brujos y brujas. Una palabra devota o la señal de la cruz bastaría para disolver en monstruosa confusión la asamblea. Al canto del gallo vuélvense los brujos a sus casas en las que penetran escurriéndose por la chimenea, por el ojo de la cerradura o por alguna rendija.
Cada cierto tiempo, en la Cueva se efectúan fiestas a las que asisten los maestros. Todo el servicio es de oro y lo que se sirve es de lo mejor, pero nada se puede sacar de la Cueva. Llevado al exterior se convierte en materia grosera.


Se cuenta que a la Cueva de Salamanca fue invitado un joven por un brujo, y se encontró con una gran fiesta, allí todo era de oro y plata. Cuando quedó solo se metió una cuchara de plata al bolsillo y en ese momento vio a una niña de hermosas piernas que se acercaba. Después despertó en la Plaza y, recordando lo ocurrido y llevándose las manos a los bolsillos para ver si tenía la cuchara, se encontró con una canilla.


En otras partes del país, en especial en Carahue, estas cuevas son llamadas Renis. En Carahue se habla de la existencia de cuatro Renis, siendo tres de ellas de mucha actividad en otra época. Ahora sólo son dos las que están en plena acción.
En estas cuevas se reúne todo el señorío y celebran sus fiestas y practican sus malas artes.
(Oreste Plath. Folclor chileno).



Mitos y Leyendas
Zona Central


El encanto de la campana


En remotos siglos, el cono del cerro de La Campana era un promontorio o peñasco reluciente de oro y pedrerías, codiciado por una nación extranjera y valerosa, que vino a conquistarlo. Pero los machis, o brujos del lugar, resolvieron burlar la codicia de los forasteros, disponiendo que en una noche cayera sobre el cerro una espesa capa de granito que ocultó sus codiciados tesoros.
Han pasado los años y muchos son los mortales que buscan las riquezas entre las rocas del misterioso cono, pero los machis de La Campana tienen afilados los puñales con que quitarán la vida al que rompa el encantamiento de La Campana.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


Cueva del Chivato


Una de las tantas Cuevas del Chivato existió al pie de un cerro de la ciudad de Valparaíso, y dicen que era honda como la eternidad. Esta cueva estaba situada en el centro de la población. Los habitantes de Valparaíso sabían que había dado a la cueva su nombre y mucha celebridad cierto chivato monstruoso que, por la noche, salía de ella para atrapar a cuantos por ahí pasaban. Era fama que nadie podía resistir a las fuerzas hercúleas de aquel feroz animal y que todos los que caían en sus cuernos eran zampuzados en los antros de la cueva, donde los volvía Imbunches si no querían correr ciertos riesgos para llegar a desencantar a una muchacha que el chivo tenía embrujada en lo más apartado de su vivienda.


Los que se arriesgaban a correr aquellos peligros tenían que combatir primero con una sierpe que se les subía por las piernas y se les enroscaba en la cintura, en los brazos y la garganta, y los besaba en la boca; después tenían que habérselas con una tropa de carneros que los topaban atajándoles el paso, hasta rendirlos, y si triunfaban en esta prueba, tenían que atravesar por entre cuervos que les sacaban los ojos, por entre soldados que les pinchaban. De consiguiente, ninguno acababa la tarea y todos se declaraban vencidos antes de llegar a penetrar en el encanto. Entonces no les quedaba más arbitrio para conservar la vida, que dejarse imbunchar, y resignarse a vivir para siempre como súbditos del famoso chivato, que dominaba allí con voluntad soberana y absoluta.


Lo cierto es que nadie volvía de la Cueva a contar lo que acontecía, y que casi no había familia que no lamentara la pérdida de algún pariente en la Cueva, ni madre que no llorase a un hijito robado y vuelto imbunche por el chivato, pues es de saber que éste no se limitaba a conquistar vasallos entre los transeúntes, sino que se extendía hasta robarse todos los niños malparados que encontraba en la ciudad.
(Oreste Plath. Folclor chileno).


Chon–Chon


Cuando los pobladores de la zona central de Chile escuchan unos gritos persistentes cuyo sonido es algo así como: tué, tué, significa que el Chon-Chon (o Chonchón) ha salido a anunciar que alguien se va a morir. Esta tenebrosa criatura es una cabeza humana desde la cual nacen unas enormes orejas que usa como alas para volar.
El Chon-Chon revolotea alrededor de la habitación de los enfermos, luchando contra el espíritu de estos y, si logra obtener la victoria, succiona la sangre de los pacientes.


Se dice que los chonchones son brujos o gente que sabe mucho de brujería, que después de aplicarse ciertos tipos de cremas en la garganta, salen a volar con solo la cabeza alada, dejando el cuerpo en la casa. Al momento de comenzar el vuelo dicen: Sin Dios ni Santa María.
Para espantarlos se rezan las Doce Palabras Redobladas; la Magnífica o esta oración: San Cipriano va para arriba, San Cipriano va para abajo, sosteniendo una vela de buen morir. Con esta oración el Chon-Chon cae al suelo.


Otro método para ahuyentar al Chon-Chon es echar sal al fuego de la cocina; extender un chaleco o decirle: pasa, Chon-Chon, tu camino, o vuelve mañana por sal. Al día siguiente, alguien se presentará a pedir sal y por ningún motivo hay que negársela.
Para hacerlo caer se hace en el suelo la firma de Salomón, en forma de estrella de cinco puntas, y se clava en el centro un cuchillo con la punta dirigida hacia el Chon-Chon. Al pasar, este se precipita hacia abajo y queda ensartado en el cuchillo, de donde se lo toma para luego ser quemado.


También se dice que otros brujos dan caza a este horroroso monstruo, con el objeto de crear poderosos conjuros, que después utilizan en sus diferentes hechizos.
Cómo nació el Aku-Aku
Unos diablos, una tarde calurosa, se despojaron de sus ropas para entregarse al sueño. Pero aconteció que pasó un joven de apuesta figura y pudo observar con gran admiración que sus cuerpos carecían de carne y se les podían ver y contar las costillas.
A Takuihu —que así se llamaba el joven— se le quedó fuertemente grabado en la memoria tan extraño espectáculo.


Otro diablo por ahí cercano había estado observando la escena y prorrumpió en grandes gritos, hasta despertar a sus colegas y les refirió que Takuihu los había sorprendido durmiendo.
Los diablos, por temor al ridículo en que caerían entre los isleños si Takuihu contaba algo sobre su curiosa contextura, resolvieron salirle al encuentro, jurándose darle muerte si les decía que los había visto desnudos.
Interrogado el joven, que no tenía un pelo de tonto, negó con todo aplomo. Juró en tal forma, que los diablos lo creyeron sincero.


Los diablos lo acompañaron hasta su casa y no dejaron de vigilarlo y escuchar sus conversaciones, por si hacía comentarios sobre sus escuálidos cuerpos. Durante dos días estuvieron escuchando pero el joven les había espiado y guardaba la más absoluta reserva.
Después de este tiempo se retiraron, seguros de que el secreto de sus ridículos cuerpos no era conocido por ningún mortal.
Pero cuando Takuihu se vio libre de los diablos, cogió un trozo de toromiro y talló en él la figura descarnada que tenía en su memoria.
Tal fue la razón de las primeras imágenes de Akauaku que se tallaron en Pascua y éste el medio de comunicación que encontró el nativo sin recurrir al lenguaje, para contar lo que había visto.
(Oreste Plat. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


Mitos y Leyendas
Zona Sur.

La laguna de Las Tres Pascualas


Al final del siglo XVIII, tres muchachas llamadas Pascuala iban a lavar ropa a una laguna, como en aquellos tiempos lo hacían casi todas las mujeres pobres de la ciudad. Era realmente un espectáculo pintoresco y lleno de vida el que ofrecían esas hileras de mujeres que en la mañana y en la tarde iban a lavar a la laguna.


Un día llegó hasta la casa de las tres muchachas un forastero en demanda de hospedaje, el que fue acogido gustoso por el padre de las jóvenes.
Todos los días al morir la tarde, regresaba hasta la casa el solitario forastero y miraba a las Pascualas que volvían cantando, al aire sus trenzas rubias y su atado de ropa sobre la cabeza.
El joven se enamoró de las tres hermosas muchachas y cada una, en secreto, le correspondió su amor.


No sabiendo a cuál de ellas elegir como su esposa, en la noche de San Juan les dio cita a las tres en la orilla de la laguna.
A las doce de la noche el forastero remaba, pero desesperado al ver reflejarse en las plateadas aguas a las tres Pascualas, comenzó a llamar: ¡Pascuala...! ¡Pascuala...! ¡Pascuala...! Las tres al sentir su nombre se creyeron elegidas y comenzaron a entrar en las traicioneras aguas.
Desde entonces, en las hermosas y encantadas noches de San Juan, a las doce, se ve un bote y entre el croar de las ranas surge una voz que llama desesperadamente a las mozas.
(Versión de Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


La piedra de los enamorados


Constitución, entre sus piedras, tiene la Piedra de los Enamorados, roca que atrae a las jóvenes parejas.
La roca muestra en su interior dos perfiles, el del hombre y el de la mujer, consecuencia de un maleficio. Los enamorados fueron convertidos en piedra.
Esta roca tiene propiedades casamenteras. Basta que las parejas pasen bajo su imponente arco, para que se casen antes del año.
Estas parejas tienen numerosa y robusta familia y la felicidad los protege eternamente.
(Versión de Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).

Llacolén

En la Laguna Chica de San Pedro, agua y tierra india, vivía el toqui Galvarino con su hija Llacolén, joven princesa mapuche de belleza indiana. Era de largos cabellos castaños que se los batía el viento cuando corría en medio de la selva o el agua se los distendía al nadar en la laguna.
Era hija predilecta del gran toqui y la estirpe estaba latente en su gracia. Era arrogante su andar y su espíritu pronto a estallar.
El gran toqui un día pensó que la hija debía casarse y entró en conversaciones con el cacique Lonco, que tenía soltero a su hijo Millantú, mozo como de bronce y ancho pecho, que se había distinguido por su valor en varias batallas.


Ascendencia y linaje comprometieron a Llacolén y Millantú.
El orgullo y valentía de Llacolén se sintieron heridos por la elección de su padre, ella mandaba su odio y su amor. Le habría gustado ser elegida y no convenida.Pero ella acató la voluntad de su padre.
Mientras, el invasor era resistido en lo espeso de las selvas, y el choque se hacía violento entre espadas y mazas. La tierra se teñía de sangre de español e indio.
La conquista se hacía recia y el mapuche indomable.
Llacolén veía partir a la guerra a los mocetones por lo espeso de la selva.
Y en medio del bosque, como siempre, iba a nadar largas horas en la laguna. Allí esperaba y soñaba.


Un día fue vista por un apuesto y gallardo capitán español que a las órdenes de don García Hurtado de Mendoza se encontraba en las nuevas tierras.
Vinieron las entrevistas y nació el romance. El amor los empezó a abrasar. Fue un amor que en ambos creció.
En Llacolén había surgido el amor anhelado, distinto de aquel impuesto por la voluntad de su padre y la tradición.
Un día en alas del viento llega la noticia de que Galvarino, en singular combate ha caído prisionero y que el Gobernador García Hurtado de Mendoza había ordenado cortarle las manos para atemorizar a los indómitos hijos de Arauco.


Dicen que Galvarino soportó serenamente el atroz suplicio y aún más, alargó la cabeza al verdugo para que también le fuese cortada.
Una vez terminado el castigo y puesto en libertad, amenazó a sus victimarios y corrió a juntarse con sus compañeros para excitarlos a la venganza. Estos lejos de escarmentar, al poco tiempo les presentaban batalla a los españoles, bajo el mando de Caupolicán y entre los combatientes se encuentra Galvarino, quien durante la lucha se batió valientemente a pesar de faltarle ambas manos, siendo después ahorcado junto con otros aguerridos en los árboles más altos de un bosque vecino al campo de batalla.


La hermosa Llacolén no supo entonces si amar u odiar a todos los invasores. La desazón y la duda la invadían. Con su alma atormentada y en la mayor desesperanza, fue a buscar la tranquilidad que le faltaba, en medio de la selva, junto a la laguna.
La noche descendía con su oscuridad lentamente, como envolviéndola, como escondiéndola, hurtándola de su tragedia.


Y apareció la luna.
La noche y la luna fueron rotas en su silencio de paz, de armonía espiritual. Al galope de su caballo llegó el capitán español, que con palabras de amor y consuelo quería ahuyentar todo pensamiento perturbador de la mente de la joven.
Mientras, Millantú, desesperado, buscaba a su prometida. Guiado por el instinto y la selva, penetró en la espesura del bosque y dio con ella.


Los celos y la traición de Llacolén hicieron presa en Millantú, y obligó al capitán a entrar en violenta lucha. La espada y la maza se cruzaron innumerables veces hasta que heridos de muerte, rodaron sobre la hierba los dos cuerpos sin vida.
La luna se abre paso a través de la maraña espesa y platea con sus rayos las aguas de la laguna.
Trastornada Llacolén busca refugio eterno en las profundas y serenas aguas de la laguna.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).

Cerro Galán


En tiempos de la Colonia un indio esclavo se enamoró de la rubia y bella hija de un encomendero español. Aprovechando el desorden de un malón, la rapta y huye con ella hacia el sur. Trata de atravesar a nado el Río Maule, pero la correntada vence sus fuerzas y lo arrastra río abajo con su amada. El cadáver del indio se enreda en unas matas en la ribera Norte del río, y el de su amada, cogido de la cabellera rubia, flotaba como una bandera.
El indio enamorado se convirtió en un alto cerro, el Cerro Galán, cuya cima siempre está inclinada mirando las profundas y azuladas aguas que arremansan a sus pies. En el fondo, el cuerpo de la doncella se transformó en una viga de oro, que relumbra a las horas de sol. Los mineros han tratado de encontrar la veta de este amor legendario.
(Oreste Plath. Folclor chileno).


Cueva de Quilmo


Los que viajan de Chillán a San Ignacio y viceversa, se encuentran o saben de la Cueva de Quilmo, que cuentan fue hecha con los cachos por el diantre, en una ocasión en que, engañado por un patudo, no podía más con su cólera.
Descubierta la Cueva por los brujos y brujas, comenzaron a celebrar aquí sus aquelarres las noches de los martes y viernes.
Se cuenta que en estas noches hay que abstenerse de pasar frente a la Cueva, si no se desea ser perseguido por enormes zorras, que no son otra cosa que las brujas que toman esta forma.
(Oreste Plath. Folclor chileno).


El Copihue Rojo


El copihue rojo carece de aroma y su estructura es una campana alargada. Se da en colores: rojo, rosado, blanco, y también los hay morados, amarillos, cremas, salmón, blancos, con borde rojo y jaspeados.
Por su color rojo, que más abunda, y la manera en que se descuelga, lo llaman Largo Suspiro, pregón del dolor indígena.
Esta flor nació cuando los mocetones partían a la lucha y pasaban los días, las semanas y los meses sin volver a las reducciones.
En esta espera las jóvenes indias trepaban a los árboles gigantes para alcanzar altura y divisar a los sobrevivientes de la refriega, y descubrían humo y muerte. Entonces descendían llorando, mojando las hojas y estas lágrimas se convirtieron en flor de sangre, que florece para recordar al indio que luchaba hasta morir.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


Pelluhue


Se sabe que en Pelluhue (lugar de choros, almejas) vivía Curi-Caven (“Espino negro” significa este nombre en mapudungún), un indio pescador, casado con una india que era muy linda y hacendosa. Cierta vez, le nació una hija, a la que llamaron Rayen-Caven (“Flor de Espino”); pero al poco tiempo, la india madre enfermó y murió. El infeliz Curi-Caven casi perdió la razón ante tamaña desventura. Aparte de que idolatraba a su esposa, la pequeñuela quedaba huérfana y desamparada, pues él tenía que salir, noche a noche, a pescar, para procurarse el sustento. Estaba a punto de desesperarse, cuando se le apareció Lafquen-Ghulmen (“Jefe del Mar”), especie de genio marino, quien le prometió cuidar de la criatura hasta que cumpliera los veinte años. "Tú anda a pescar tranquilo. A tu hija no le sucederá nada. Veinte años te la cuidaré. Y, apenas cumpla esa edad, vendré a pedírtela en matrimonio". Por zafarse del atolladero, Curi-Caven aceptó la proposición del genio y la indiecita comenzó a criarse sin ningún inconveniente y el indio a progresar en las faenas de la pesca.


Como no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, la indiecita creció esplendorosa como su madre y un indio joven y corpulento, Necul-Ñarqui (“Gato Veloz”), se prendó de ella y quiso casarse. Pero el pescador le negó rotundamente el consentimiento, sin revelarles el grave compromiso que contrajera con Lafquen-Ghulmen; en el fondo de su alma, ansiaba que aquél hubiera olvidado el pacto y que, de este modo, después de cumplir los veinte años, Rayen-Caven tomara por marido al mancebo que pretendía desposarla.


Sin embargo, una semana antes de expirar el plazo, reapareció Lafquen-Ghulmen. “Vengo a recordarte que dentro de seis días tu hija cumplirá veinte años y que me la llevaré para que se case conmigo”, le dijo a Curi-Caven. El pobre pescador creyó morir de pena; llamó a la indiecita y a su novio y les explicó las causas que había tenido para negarles el consentimiento. “He empeñado mi palabra y deberé ser fiel al trato hecho”, terminó, derramando copiosas lágrimas. Necul-Ñarqui juró que defendería a su novia hasta el fin, aun a costa de su propia vida.

Al sexto día, el indio salió a pescar y Rayen-Caven y el novio permanecieron encerrados en la choza, esperando la aparición de Lafquen-Ghulmen. Entonces, principió a desencadenarse un ventarrón tremendo y una sábana de arena a cubrir la aldea. Arreciaba el vendaval y la arena seguía arremolinándose encima de las enclenques chozas. Por espacio de interminables horas, rugió la violencia de la borrasca y, en cuanto el indio se vio libre de las olas furibundas y pudo recalar en la playa, se apresuró a dirigirse a la vivienda de la madre de Necul-Ñarqui, la única que escapó de ser sepultada por el alud, debido a que estaba construida en un montículo. Desde allí, sus ojos contemplaron horrorizados el manto de arena que servía de sudario a la que fuera aldea de Pelluhue y de sepulcro a Raven-Caven y a Necul-Ñarqui, la pareja de enamorados víctimas de la ira del “Jefe del Mar”, el soberbio Lafquen-Ghulmen.


Así desapareció el anterior Pelluhue y con éstos las últimas familias aborígenes que quedaban en aquellos contornos.
(Oreste Plath. Folclor chileno).


La campana de oro hundida en el Río Valdivia

a) Los indios al incautarse del oro en los malones, lo lanzaban a lo más profundo del río con otras muchas joyas de valor inútil para ellos, ya que este metal no les atraía porque le recordaba tan duros trabajos como sufrimientos.
Mucho oro se volcó en las primeras iglesias ricas y opulentas de esta ciudad. Una de las campanas de oro de ellas fue arrojada al río y se encuentra sumergida frente a la isla Teja y son muchos los que la oyen sonar.
b) Una campana de oro está en lo profundo del río Valdivia, frente a la isla Teja, que recuerda una tragedia que pudo suceder durante la destrucción de la ciudad por los indígenas en 1599 o en un incendio acaecido en 1910.
La campana de la iglesia profanada por los indios o las llamas, yace en el fondo del río y sus lúgubres sones se dejan oír en las noches tempestuosas, las tañen los dedos descarnados del fraile que aún la cuida.
c) Un hombre, atraído por los mágicos sones de la campana de oro, dio en situarse todas las tardes, a la puesta del sol, en el sitio donde se le supone ubicada. Al proceder así, lo llevaba la idea de oír mejor los sones de la campana, y si era posible, apoderarse de ella con el propósito de convertirse en hombre rico de la noche a la mañana.
d) Siempre salvé esa parte con toda felicidad. Y muchas veces, a la entrada del sol, llegaban a mis oídos, con toda claridad, los sones de esa campana que tiene que ser de oro por la infinita dulzura de su tono.
e) En las tardes de verano es posible escucharla, a eso de la hora de la oración. Cuando en el río se hace un silencio enorme y solemne, se oyen los sones de una música extraña y dulce. Es la campana de oro que llama a recogimiento a los pobladores misteriosos de la ciudad hundida.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


Pichi Juan


Pichi Juan es un famoso talador indio de mediana estatura, de tez morena y labios gruesos, de pelo negro y de ojos brillantes, ansiosos de paisajes. Extraordinariamente listo, tal cual el puma.
Conoce todos los vericuetos del bosque y siempre está pronto para sacar de apuros. Muchas veces arrebata vidas a la turbulencia de los ríos.
Pichi Juan, figura de las tierras australes, orienta a los colonos y les descubre los misterios de la selva; es el indio-guía, amigo de quienes llegan por los días del año 1850 a destacar ciudades.
Vicente Pérez Rosales, Jefe de la Colonización, se da cuenta que este indio vale, que sirve para sus planes de encontrar terrenos y suelos fértiles, y lo invita a integrar una caravana de exploración.


Se internan en el bosque, en el que no se puede leer una carta bajo su sombra, pero guiados por Pichi Juan no hay peligro de extraviarse ni menos morirse de hambre, porque Pichi Juan sabe extraer la miel de los árboles y servírsela con avellanas, cazar, pescar en los pequeños riachuelos, husmear de lejos al huillín o al puma. Enseña a valerse de la selva para subsistir.
Llegan a un lago, no hay embarcaciones para recorrerlo y Pichi Juan hace una canoa de un tronco carcomido. Arriban a pequeñas islas y en una de ellas los coge una tormenta haciendo imposible el regreso o retardándolo. Sin amparo bajo la lluvia, Pichi Juan hace mantas de hojas de nalca o pangui y pasan la noche.


Descubren el bosque milenario en gran escala, pero éste impide el camino hacia el progreso. De vuelta a Valdivia Pérez Rosales ofrece a Pichi Juan treinta pagas, treinta pesos, para que incendie los bosques que median entre Chan Chan y la cordillera.
Las llamas devoran leguas y durante un mes el sol se oscurece al horizonte. Más de una vez Pichi Juan, sitiado por las llamas, encuentra su asilo en un carcomido coigüe. La muerte del bosque ofrece a los primeros colonos campos planos, virginales y arables.
Y Pichi Juan, hijo de la naturaleza bravía, se incorpora a la extraordinaria perseverancia de los colonizadores germanos.


Pichi Juan fue dejado al margen por las ciudades, no se oye hablar más de él ni se sabe la fecha de su muerte.
Valdivia, Osorno y Llanquihue lo cuentan en su historia. Y en los márgenes del lago Llanquihue, en el lugar denominado Los Riscos, un cerro lleva su nombre.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).


La cascada del velo de la novia


En Peulla, por entre el verdor de una naturaleza lujuriante y desde gran altura, se despeña una hermosa cascada que impresiona como si fuese un velo, lo que ha determinado que se le llame Cascada El Velo de la Novia.
Los enamorados que llegan hasta aquí, deben beber tres sorbos de agua, con fe y esperanza, si quieren cambiar el idilio por el matrimonio.
(Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos).

Trentren y Caicaivilu


En el remoto pasado del pueblo mapuche, dos espíritus muy poderosos se encarnaron en gigantescas serpientes.
Una –caicaivilu– agitaba el mar con su profundo odio al género humano. La otra – trentren (o chrenren) – miraba con afecto al hombre desde la cumbre de un cerro.
Un día caicavilu se propuso la destrucción de los seres, haciendo subir las aguas del mar. Trentren, que desde la cumbre observó la retirada del mar que precede a un maremoto, dio oportuno aviso a los “hombres de la tierra”. Los llamó para trepar al monte, donde ella los pondría a salvo, junto a los animales y las aves.


Pumas y zorros, llamas y huemules; peucos y torcazas, queltehues, pidenes y chucaos olvidaron enemistades o receles, corriendo y volando juntos hacia la salvación.
La respuesta humana, en cambio, fue mucho más lenta. Estaban los ancianos que se negaban a dejar su tierra “de toda una vida”, las mujeres que querían cargar con todo, desde el telar hasta la piedra de moler. Y no faltaban los incrédulos, los indecisos que “ya lo pensarían” y los que “no pasa na”.


Entretanto, las aguas subían incontenibles, arrasando chozas, ahogando a los confiados y a los lentos, que iban quedando convertidos en peces, mariscos o peñascos.
Sólo un pequeño grupo avanzaba hacia la cumbre, mientras el mar lamía sus talones. El poder destructivo de caicaivilu parecía triunfante, pero trenten no abandonaba a la raza amiga, elevando la altura del cerro a medida que subían las aguas.


Gracias a ese truco lograron salvarse una p dos parejas, a las que aún se les impuso una pena más: debieron ofrecer en sacrificio a uno de sus pequeños hijos, que arrojado al mar logró calmar la furia de caicaivilu, con lo que las aguas retrocedieron lentamente hacia sus playas.
Todos los pueblos de la tierra guardan la memoria de un diluvio, y el lector de hoy ya habrá comprendido que ésta es la visión del diluvio mapuche.


Por lo tanto, el valeros pueblo cantado por Ercilla en La Araucana descendía de esos milenarios sobrevivientes.
Y es notable que a la ola invasora respondieran con los mismos legendarios recursos: su resistencia física, la protección de su naturaleza y el sacrificio de sus hijos.
(Floridor Pérez. Mitos y leyendas de Chile).

El Trauco


Faltan estudios científicos que determinen con exactitud el grado de adaptación del trauco a las nuevas condiciones de vida que le impone el constante deterioro de su hábitat, el bosque de Chiloé.
Si el trauco no se adaptara, estaría en serio peligro de extinción esta especie mitológica, que algunos emparientan, con razón, con sátiros y faunosí greco-latinos, y sin razón con los traviesos duendes.
Las descripciones físicas del trauco lo presentan como un enano deforme, de no más de 84 centímetros de altura.


Vive en el hueco de los árboles o en cavernas naturales, alimentándose de frutos del bosque como un hombre primitivo. Y como él, usa un hacha de piedra, con la que anuncia su presencia golpeando los árboles. A imitación del hombre moderno, en cambio, se esmera en presentarse bien vestido, con traje de quilineja y un sombrero tipo cucurucho, tejido de parecidas fibras silvestres.


Sus piernas cortas y chuecas terminan en un remedo de pie sin talón y sin dedos, lo que le da un andar inseguro. Para superar este defecto, el trauco usa un bastón llamado pahueldún, tan retorcido como él, y con el cual llega a identificarse. Así, cuando el chilote cree encontrar un pahueldún botado en el bosque, lo azota contra una piedra, sabiendo que el trauco sufrirá en su cuerpo el dolor del castigo. Llegando a casa, colgara el palo sobre el fogón y, si efectivamente era un pahueldún, goteara un líquido espeso, que tiene la propiedad de curar los males físicos causados por el trauco.


Y éstos son muchos, porque el trauco es un personaje perverso. Verdadero sicópata del bosque, se instala sobre un tronco con inofensivo aspecto de contemplar el paisaje. Sin embargo, en cuanto aparezca una figura humana, caerá sobre ella el maleficio de su mirada o el nefasto poder de su aliento.
Conviene advertir que su magia actuará de modo muy distinto según sea el sexo de la persona. Si es un hombre, se ensañara con el, causándole torceduras de cuello, muecas en el rostro, tullimiento de huesos y otros males en los que siempre se adivinara la intención de causar deformidades parecidas a su propio aspecto.


¿Y si la persona sorprendida por el trauco es una mujer? En este caso, toda su furia se mudara en pasión amorosa, y ya no descansara hasta seducir a la dama, generalmente una joven que se ha internado imprudentemente en el bosque. Para conseguirlo recurrirá a la magia, sumiéndola en plácidos sueños, en los que el se le aparecerá como un apuesto galán.
(Floridor Pérez. Mitos y leyendas de Chile).

El Invunche


Es un niño que fue raptado y convertido en monstruo para ser usado como el guardián de la Cueva de los Brujos.
Los únicos que pueden ver al Invunche son los brujos; los demás (los limpios) se transforman o enlesan. Se dice que cuando los brujos necesitan de un cuidador para su cueva, raptan al primogénito de alguna familia. También se cree que muchas veces es el mismo padre quien vende al niño o lo regala, a cambio de favores de parte de los brujos.


Este niño es el Invunche (también conocido como Invunche, Imbunche, Vuta Macho, Machucho o Chivato de la Cueva), a quien los hechiceros deforman quebrándole una pierna, la que luego le tuercen sobre su espalda. También le doblan la cabeza hacia atrás y sus orejas, boca, nariz y dedos son torcidos igualmente. Además, le aplican sobre su espalda un ungüento que le hace crecer un pelo grueso.


Para caminar se apoya en su pierna buena y en sus dos brazos y manos, por lo que se dice que anda en tres patas. El Invunche no puede hablar y solo emite sonidos guturales y desagradables parecidos al balar de un chivo. Además, los brujos le parten la lengua en dos, para que no pueda revelar los secretos de su secta; existen historias sobre invunches que lloran bajo la Luna, como si recordaran a su familia.


Durante el período de lactancia es alimentado con leche de gata negra (mujer india). Después con carne de cabrito (niños de corta edad) y, a partir de la juventud, de carne de chivo (carne de adulto). Los alimentos deben serle servidos solo por los brujos.
Su función es proteger la entrada de la Cueva de los Brujos, participar en algunos rituales y arbitrar como un patriarca en algunos juicios.


Si bien debe permanecer en su puesto, en ocasiones el Invunche sale, cuando escasea el alimento o cuando los brujos lo utilizan como un asesino a larga distancia para aquellos que se atreven a interponerse en el camino de los hechiceros.
*Sátiro: divinidad agraria griega, con cuerpo de hombre y cuernos, patas y cola de chivato; muy enamoradizo. Fauno: divinidad romana de la fertilidad, también campestre.


La Pincoya


La Pincoya es la encarnación de la fertilidad del mar y de las playas.
Suele representársele con figura de sirena, pero a diferencia de esta conquistadora de hombres, la Pincoya luce feliz, con su larga cabellera al viento, en compañía del Pincoy*.
Ya sea que dance desnuda en la playa o tome el sol sobre las rocas, podrá hacerlo de cara al mar o vuelta hacia la tierra.


Si la Pincoya aparece de cara al mar, los lugareños saben que les espera una temporada abundante en peces y mariscos. Si por alguna razón quiere producir su escasez en esa zona o trasladárselos a otro sitio, le bastara con volverle la espalda al mar.
Los pescadores saben que la Pincoya y el Pincoy, como toda pareja feliz, aprecian la amistad y la diversión. Por eso, cuando desean atraerlos, organizan bulliciosas fiestas con acordeón y guitarra. Si el grupo sube a una lancha y se dirige a una determinada playa donde bailan, cantan y ríen, la Pincoya los seguirá, llevando con ella abundancia de peces y mariscos al sector.


En nuestra época no se debe hablar de la Pincoya sin valorar su sabiduría ecológica: “Se dice que cuando los pescadores pescan con mucha frecuencia en un solo paraje, la Pincoya se enoja y abandona aquellos lugares, que luego quedan estériles”.
Ya saben esos incrédulos que nunca faltan: si últimamente la Pincoya no se ha visto por ahí, es que no soporta la presencia de esos enormes barcos extranjeros, modernos monstruos que engullen sin piedad las riquezas del mar chilote.


*Su esposo o amante, para la mayoría; para otros, su hermano. Siempre que se ha creído necesario dar alguna información adicional, ella se entrega en las notas complementarias al final del libro.
(Floridor Pérez. Mitos y leyendas de Chile).


El Caleuche


El Caleuche es un buque misterioso que navega y vaga por los mares de Chiloé y del sur de nuestro país. Se dice que lo tripulan brujos muy poderosos. Por lo general aparece cuando hay neblina, que él mismo crea, y en las noches oscuras se ilumina intensamente. Nunca surca las aguas de día.
En la cubierta de esta legendaria embarcación se realizan grandiosos bailes y es posible escuchar una maravillosa música de fiesta. Son justamente estas melodías las que atraen a los náufragos o tripulantes de lanchas veleras, a los cuales incorpora como parte de su dotación.
Sin embargo, el Caleuche se convierte en un simple madero flotante si una persona, que no sea bruja, se aproxima a él o, incluso, se hace invisible.


Los marineros del Caleuche tienen ciertas particularidades físicas, como una sola pierna para andar, por que la otra la llevan doblada por la espalda, y también son desmemoriados, para impedirles que cuenten el secreto de lo que sucede a bordo.Al Caleuche no hay que mirarlo, porque a los que lo hacen, los tripulantes los castigan torciéndoles la boca, la cabeza hacia la espalda o matándolos de repente, por arte de brujería. Pero cuando esta misteriosa embarcación se apodera de una persona, la traslada a las profundidades -porque también puede navegar bajo el agua-, mostrándole grandes tesoros y ofreciéndole parte de ellos con la sola condición de no contar lo que ha visto.


También se dice que cuando un comerciante de la zona se enriquece rápidamente, es porque ha hecho ocultas negociaciones con el Caleuche.
Una de las acciones más importantes de este barco es recoger a los que mueren ahogados, acogiéndolos en su interior, lugar que les sirve de eterna mansión.

El Camahueto


Este animal legendario es el símbolo de la fuerza, pues es capaz de arrancar medio cerro y arrastrarlo hasta el mar.
Cuando van de viaje a regiones lejanas, los brujos lo hacen montados sobre el lomo del Camahueto.
Dentro de la mitología de Chiloé, el Camahueto tiene un lugar destacado, pues se trata de un animal hermoso, con aspecto de ternero, que está cubierto por un pelaje muy brillante y corto, y que posee un gran cuerno dorado en su frente. Tiene una enorme fuerza.
Cuando aparece una vertiente de agua cristalina que va creciendo lentamente, se dice que el Camahueto, también conocido como Chivato Marino, ha nacido. Deben pasar 25 años para que esta criatura salga y corra hacia el mar, destruyendo todo lo que encuentra a su paso y abriendo un profundo surco, además de acarrear troncos y trozos grandes de tierra. Por lo general, el surco pronto se convierte en un río o arroyo.


Como es un animal muy ágil y fuerte, quien se da cuenta de su existencia llama a una machi o a un brujo para que lo detengan. El método es lacearlo con una cuerda de sargazo, la única que es capaz de retenerlo, lo cual el brujo hace a solas cuando hay Luna llena. Después le saca el cacho y lo lleva al mar sin que provoque daño, donde alcanzará su estado adulto. El machi o brujo que captura al Camahueto recibe una recompensa en dinero o especies y se queda con el cuerno del animal.
El cuerno del Camahueto es muy apreciado por los brujos, pues raspándolo y lanzando lo raspado a un pozo con agua, nacerá un nuevo Camahueto. Además, sirve para fabricar poderosas pócimas y realizar curaciones milagrosas.
También se puede frotar en el cuerpo o ingerir lo raspado. El animal o persona a la cual se le dan estas partes adquiere gran energía, valentía y fuerza, pero también corren el riesgo de volverse rabiosos o, incluso, locos. Cuando llegan a esos extremos se dice que están encamahuetados.

Cueva de Quicaví


En Chiloé está la Casa Grande o Cueva de Quicaví. Aquí habita el Supremo de los Brujos, rodeado de cuanto aparejo de brujería se necesita y en especial de un aparato que revela el pasado, el presente y el futuro, y cuanto desee conocer el que consulta al Supremo Gobernador de los Brujos; del macuñg, chaleco luminoso que llevan los brujos por las noches y les sirve para volar; el macuñg es hecho de piel humana. Los brujos, cuando desean quedar a oscuras, se bajan el poncho y si quieren luz, se suben el poncho.


Junto a los menjurjes, al instrumental que necesita el arte, está el Imbunche, ser humano que se sostiene en un pie y el otro lo lleva pegado a la espalda; por esta causa, anda a saltitos. Tiene los brazos torcidos y la cara vuelta hacia atrás. Las orejas, la boca, las narices y los dedos también son torcidos. No habla, bala como un chivato, pero en una forma extraordinaria. Recibe también el nombre de Chivato de la cueva.


Para lograr esta figura humana, los brujos emplean un niño de corta edad, y a medida que va creciendo se le acomodan los órganos hasta que quedan dispuestos para su finalidad. Lo alimentan con carne y sangre de niño recién nacido. Es muy difícil verlo, porque está destinado a la vigilancia de la cueva. Únicamente sale cuando ésta se cambia o ha sido destruida. Generalmente, es llevado en hombros, cuando hay traslado. En la cueva es una especie de secuestrado y quizás a esto se deba que ha perdido la facultad de hablar.
Cuando los brujos lo sacan de la cueva para hacer daño, durante el trayecto va gritando y sus gritos anuncian desgracia a los vecinos.


El Imbunche, o Invunche, es, también Vuta o Vutamacho y algunos lo llaman Machucho, pero lo describen como un animal que bala como cabro y que anda con las dos manos y un pie, únicamente por la noche. Aseguran que es más o menos del tamaño de un chivato.
La Voladora es una bruja-correo, que para emprender vuelo, deja sus tripas en una artesa de alerce.
Ella simula una Bauda, o sea el Guairabo, y su grito es idéntico al de estas aves.
La Voladora sólo puede volar de noche.
(Oreste Plath. Folclor chileno).