martes, octubre 09, 2012






Valparaíso, Cultura en los Cerros 

Uno de los destinos turísticos que ha experimentado un mayor desarrollo en los últimos años es Valparaíso, el principal puerto de Chile, ciudad Patrimonio de la Humanidad (UNESCO). 
Valparaíso es Patrimonio de la Humanidad desde 2003.
Quisimos conocer Valparaíso a pie y en locomoción colectiva, lo que nos permite, también, usar los ascensores y trolebuses que operan de manera eficiente y a bajo costo para permitir un turismo no prohibitivo. Al descender del bus e internarse por Avenida Pedro Montt, impresiona la cálida luz de atardecer que otorga la cercanía al Océano Pacífico. Tomamos un microbus hasta Bellavista, para caminar hasta la Plazuela Ecuador y tomar un colectivo que nos lleva hacia nuestro lugar de alojamiento en el Cerro Bellavista.
Además, nos sentimos afortunados de pernoctar en uno de los castillos construídos por el arquitecto Sebastian Collado, el mismo constructor de La Sebastiana, casa museo de Pablo Neruda en Valparaíso y ubicada a sólo unos metros de distancia.
En la mañana, antes de iniciar nuestro tour por el casco histórico de Valparaíso, declarado Patrimonio de la Humanidad, hacemos un recorrido por la Plaza de los Poetas, con esculturas de Mistral, Neruda y Huidobro.
Antes de nuestro almuerzo, hemos programado una visita a un nuevo hotel con salas de convenciones en Valparaíso, una novedad para una ciudad que sólo tiene pequeños hostales y hoteles patrimoniales para acoger turistas y huéspedes de negocios. Después de esta visita nos convencemos de que la ciudad puerto tiene oferta hotelera del nivel de Viña del Mar, un destino urbano posicionado internacionalmente en la industria turística.
Una de las realidades que impresionan entre los hoteles boutique de Valparaíso, es el alineamiento con las tendencias mundiales de turismo sostenible, como el uso de la energía solar en establecimientos que mantienen las líneas clásicas de la arquitectura alemana de principios del Siglo XX, con acogedores espacios y rincones, amplios salones comedores interiores y exteriores en terrazas y jardín, bar, cava, entre otras comodidades del turismo actual. En la Escalera Cirilo Armstrong del Cerro Alegre conocemos un hotel de arquitectura respetuosa con su entorno, que nos sorprende con la cordialidad de sus dueños, quienes nos reciben en una gran sala de entrada que da cuenta del genuino trabajo con materiales nobles y del buen gusto y calidez de sus departamentos donde el arte está presente en cada rincón. 
Lugares ideales para el adulto contemporáneo.
Conocimos una verdadera boutique al aire libre en Calle Lautaro Rosas, con edificaciones bien conservadas, de valor patrimonial, entre arboledas y jardines, con hoteles boutiques, tiendas de diseño y talleres. Continuando nuestra caminata recorremos el Paseo Atkinson, cuyas construcciones datan de 1886 y desde el cual disfrutamos de una impresionante vista hacia la Plaza Anibal Pinto, que tiene cafés de estilo europeo y una fuente de agua que representa al Dios Neptuno.
En el Paseo Gervasoni se encuentra la Casa Museo de Renzo Pecchenino, Lukas, destacado dibujante e ilustrador porteño del siglo XX. Siguiendo por las calles empedradas del Cerro Concepción para conocer el Pasaje Gálvez, una mezcla de modernidad y tradición con bares, restaurantes, hoteles, tiendas de diseño y artesanía. Antes de conocer la noche de Valparaíso, pasamos a tomar una “Once Completa” a un acogedor Café con Letras del sector.
La noche de Valparaíso tiene opciones todos los gustos, desde fina gastronomía, bares o centros de eventos, rock y culturales. Es recomendable reservar su salida bohemia con un tour operador local para tener la posibilidad de compartir con más turistas y acceso a las mejores ubicaciones para los shows en vivo que se presentan cada noche.
Ha sido un día intenso, sumamente optimizado, con muchos recuerdos y fotos. Nos relajamos en un hostal de fachada sencilla distinguido por su colorida decoración y comodidad… que nos permite un profundo descanso, pensando en cuantas millas de premio habríamos acumulado si contabilizáramos los kilómetros de escaleras y callecitas que recorrimos en esta sorprendente ciudad.
Para nuestro segundo día en Valparaíso nos esperan más atractivos del Cerro Bellavista. Así conocemos el Museo Organológico, con más de 600 instrumentos musicales de todo el mundo, el Museo A Cielo Abierto con 20 murales de grandes artistas nacionales y los mosaicos del Paseo de Los Sueños. No podemos dejar de visitar la Fundación Valparaíso, que en una colorida casa, con tiendas de diseño, artesanía y restaurante, desarrolla proyectos de turismo, patrimonio y cultura.
Nuestro balance para este intenso tour cultural por la ciudad puerto es positivo, gracias al Municipio de Valparaíso e iniciativas público privadas como el Plan Rumbo y el Plan de Industria Creativas de la ciudad de Valparaíso, ha aumentado la oferta de servicios turísticos de manera exponencial.
A la cultura de los Cerros, en Valparaíso la historia que la ha hecho merecedora de ser Patrimonio de Humanidad por UNESCO, se vive en la zona porteña y su casco histórico. 
Siguiendo con nuestro relato vivencial sobre Valparaíso, abordamos las razones para no dejar de recorrer uno de los destinos turísticos como mayor desarrollo en los últimos años.
Nuestra experiencia turística hacia Valparaíso, comienza en Santiago, desde donde nos dirigimos en bus. Después de poco más de 1 hora de viaje, repentinamente vemos aparecer sobre el Cerro Las Delicias las primeras construcciones de la ciudad que alberga el Congreso Nacional, un edificio que impresiona a lo lejos por su tamaño y por carecer de similitud con el estilo clásico de los edificios del barrio colindante con la Avenida Argentina y el Terminal de Buses.
Inmediatamente vamos a conocer las razones por las cuales Valparaíso fue reconocida por UNESCO: su área histórica conformada por Iglesia La Matriz, Plazuela Santo Domingo, Plaza Echaurren, Calle Serrano, Muelle Prat, Plazas Sotomayor y Justicia, Museo del Mar, Calle Prat, Plazuela Turri e intermedio entre cerros Alegre y Concepción.
Al conocer la historia de la ciudad de Valparaíso, nos impresiona ver tantos edificios que reflejan la época dorada de la ciudad, con más de 100 años de antigüedad y que pese a terremotos como los de 1906 o el de 2009 se mantienen en pie; sumado a ello, los numerosos incendios que ha vivido esta ciudad y que dieron origen al Cuerpo de Bomberos de Valparaíso (Primer Cuerpo de Bomberos de Chile, en 1851).
A través de los 42 cerros de Valparaíso, que se fueron poblando paulatinamente, podemos apreciar una cultura viva formada por sus residentes, construcciones patrimoniales, ascensores, funiculares y paseos como el 21 de mayo, que rodea el Museo Naval y Marítimo en el Cerro Artillería, que se funde con la historia que se palpa en el Barrio Puerto.
Los mitos y leyendas porteñas son numerosas, como la del asesino en serie Emile Dubois, considerado milagroso y que se encuentra enterrado en el Cementerio de Playa Ancha, ubicado detrás del Faro Punta de Ángeles, donde funciona un museo. Una hermosa y recién remodelada zona del borde costero que tuvimos la oportunidad de conocer.
En medio de la Bahía de Valparaíso recorremos el Paseo Muelle Barón, a los pies del cerro del mismo nombre, donde se realizan competencias náuticas, kayaks de mar y buceo, entre otras. En esta explanada, que invita a caminar por el borde costero y apreciar una panorámica de la ciudad de Valparaíso y sus cerros, destaca una embarcación de rescate de procedencia inglesa que estuvo en el Desembarco de Normandia durante la Segunda Guerra Mundial.
De todos los ascensores de Valparaíso el del Cerro Polanco es el que más me gustó, pues para acceder acceder se debe recorrer un túnel peatonal de 150 metros que data de 1916 y, además, es el único que se eleva verticalmente por una torre separada del cerro. Su estación más alta se conecta con el terreno a través de una pasarela peatonal que nos permite ingresar a un barrio de reciente incorporación a los circuitos turísticos y donde podemos interactuar con la comunidad local y en sus comercios tradicionales de pequeños almacenes, tiendas de música chilena, zapateros y tapiceros, entre otros.
Para nuestro almuerzo tenemos la opción de elegir entre un mirador culinario o un restaurante francés, elegimos éste último que se ubica en el centro histórico de la ciudad. Saludan en francés, los dueños son auténticamente de Europa. Degustamos platos muy bien preparados, que nos recuerdan la importante herencia gastronómica que los inmigrantes dejaron en el principal puerto de Chile.
Ha sido una mañana interesante, por la tarde seguimos caminando por Valparaíso. Nuestros pasos nos llevan a la Plaza Sotomayor, donde se encuenta el Monumento a los Héroes de Iquique, el museo de sitio y la Comandancia en Jefe de la Armada de Chile, que sufrió los efectos del terremoto de 2010 en su fachada. Ascendemos por el ascensor El Peral para recorrer el Paseo Yugoslavo y conocer el Palacio Baburizza, monumento nacional con elementos de art noveau en su fachada, numerosas torres y columnas, donde funciona el Museo de Bellas Artes.
Con un trabajo basado en brindar una experiencia integral a los turistas, donde la historia y la cultura local se viven en cada calle, el éxito está garantizado…para que Valparaíso siga siendo “La Joya del Pacífico”.
El trayecto en ascensores en Valparaíso es inolvidable, seguro y, cómo no, muy porteño. 
Los ascensores de Valparaíso ofrecen a los visitantes una experiencia única, como por ejemplo, subir el cerro Concepción en un elevador de casi 130 años, en menos de 60 segundos. El paisaje de la bahía del principal puerto de Chile se mezcla con el vértigo de los 69 metros de recorrido por una pendiente de 46 grados. El trayecto es inolvidable, seguro y porteño.
Si desea encontrar una ruta sencilla para compartir en familia, sugiero tomar el MERVAL (El Metro de Valparaíso) en Viña del Mar. Desde allí, se viaja durante unos 25 minutos por la costa hasta el terminal del puerto. La vista de las olas y de los buques que se encuentran en la rada, son en sí mismos, un espectáculo para el turista.
Al centro cívico
Luego, el recorrido se sigue a pie a través del centro cívico hasta la calle Prat, frente al reloj Turri, en la intersección de Cochrane, en el centro financiero de la ciudad. El ingreso es por una pequeña callejuela, el pasaje Elías, alumbrada por un antiguo farol. Al fondo se encuentra el ascensor inaugurado en 1883, que traslada al paseo peatonal Gervasoni.
Una vez arriba se puede disfrutar de los restaurantes o cafés. Sin embargo, un lugar imperdible es la Casa Mirador de Lukas. La morada del reconocido ilustrador y periodista Renzo Pecchenino, tiene una exposición permanente de su obra que retrata con ingenio y humor fino, la identidad de los chilenos y de su querido Valparaíso. Reserve unos minutos para contemplar la vista del muelle desde el escritorio del creador del recordado personaje “Don Memorario”.
Explorar Valparaíso en ascensor es una experiencia imborrable y, aunque algunos de ellos se encuentran en etapa de restauración, hay alternativas interesantes. El del cerro Concepción fue el primero y constituye, uno de los más emblemáticos. Usted puede elegir el suyo.